quarta-feira, 16 de maio de 2018

nº 224 O poema mais formoso em língua galega.


O objecto da poesia é a poesia. 

Eduardo Moreiras.

Quando li este poema fiquei namorado de cada palavra. Fui ao piano e nasceu uma melodia. Mostrei-a a Helena e nasceu uma canção. Assim é a milagre da escrita feita som, assim é a minha vida, uma busca continuada da canção perfeita.

Esta semana o meu blogue Ilha de Orjais cumpria 100.000 visitas, 100.000 pessoas que se achegaram a esta Utopia que serve ao meu desejo de pôr-me em evidencia e onde acostumo a mostrar os traumas quotidianos que me acompanham. Por isso estou de celebração, porque não me sinto só na luta diária por construir.

Nenhum momento melhor que este 17 de maio do 18 para partilhar o meu amor pelo poema de Eduardo Moreiras, porque o objecto da poesia é a poesia e o da canção, encontrar um ouvido carinhoso. Vivam as nossas letras!


Letra: Eduardo Moreiras, Música: Orjais

Voz: Helena de Alfonso
Rajão e percussão: Orjais

Baixo: José Lara Gruñeiro

sexta-feira, 11 de maio de 2018

nº 223 Um pianista para a galeria.


Às vezes encontro-me com textos nos jornais que me enchem a alma, porque me fazem ver situações ou sensações que quisera ter vivido e que infelizmente jamais poderei experimentar. É o caso deste artigo  aparecido no jornal La Noche em 1961. Para que sintam o que eu senti, colo aqui o texto sem mais comentário.

Acordes
El caballero de la noche

Después de un día tipicamente canicular, la noche era unha bendición para todos. Olia a incendio fornstal y, desde la Ribera, se veían sobre el Barbanza dos pavorosos focos de fuego que producían reflejos siniestros sobre el mar inmóvil.
A aquellas horas, la temperatura era ideal y la calma absoluta. Los astros giraban en la bóveda celeste inmersos en su tremendo y eterno silencio. De pronto, brotó en el ambiente el rápido preludio de un piano.
Nos volvimos. había una gran galería que dabba a un salón de románticos cortinones y retratos de damas antiguas. Al piano, un caballero magro, alto y entrecanado, con la vista perdida en sabe Dios que recuerdos. ¿Que significaban aquellos acordes, aquella divagación musical cara a la noche rianxeira?... Quizás el caballero intentase reactivar sensaciones y sentimientos desvanecidos tras una niebla de años. O puede que quisiera expresar en bella armonía el dolor producido por algún reencuentro.
Cerró la tapa del piano y se detuvo un instante a considerar los objetos familiares: el reloj de pared, la vieja lámpara, los antiguos óleos... Después se acodó en la ventana y aspiró el aire de la noche... ¿Por qué será tan hermoso el pasado?... ¡Oh, si se pudiese revivir!
Una motora se alejaba cuando sonaron las doce en la campana del reloj parroquial y aun los incendios del Barbanza ponían un reflejo trágico sobre las aguas de la bahía.

 S.M.
La Noche, 09/IX/1961 

O jornal La Noche -que estivo nas quiosques de 1946 a 1967- pertencia ao mesmo grupo editorial que El Correo Gallego e contou com diretores como Raimundo García Domínguez Borobó, que promoveram a escritores galegos e fomentaram o uso da língua galega.
La Noche acostumava fazer um especial sobre as Festas de Guadalupe em Rianxo, páginas que hoje são um agasalho para tod@s os que amamos ao nosso povo. Segundo me conta o meu grande amigo Xosé Comoxo, meu assessor pessoal em rianxeirismo, o factotum desta impresa foi Máximo Sar, a quem lhe devemos, só por isso, uma homenagem pública. Ele procurava aos autores e os anunciantes que sufragavam a edição dessas páginas culturais.
Na minha opinião, o autor do artigo El caballero de la noche e que assina com as inicias M. S. foi o próprio Máximo Sar que evita citar o nome desse cabaleiro pianista, obviamente o Rafael Dieste, tal vez por uma precaução de orde política. Se temos em conta que o escritor do Félix Muriel retornou em agosto do 1961, o artigo foi publicado apenas uns dias, ao sumo um mês depois de recuperar o velho piano que a família comprara para a sua irmã Olegaria. Não posso nem imaginar o que deveu ser para Rafael chegar à sua casa da Rua de Abaixo, abrir a tampa do velho instrumento e começar a digitar sobre as peçinhas brancas e pretas. A pobre de Olegaria, na sua ofuscação de décadas, reconheceria aqueles sons como familiares? Do que si estou certo é de que Dieste deveu escolher muito bem aquela primeira tocata. Conhecendo a personagem e os seus genes, estou convencido de que foi uma cantiga popular, tal vez um alalá ou unha foliada marinheira improvisada, com a vista posta na saudade daquele Rianxo que lhe roubaram.

segunda-feira, 7 de maio de 2018

nº 222 Anxelo, um náufrago do amor.



Alguma gente ainda não reparou, mas não duvidem que o rianxeirismo é uma religião que conta com um cântico sagrado conhecido como A Rianxeira, todavia os iniciados prefiram denomina-lo Ondinhas da Nossa Ria. Até onde pode chegar o fanatismo dos devotos pelas suas tradições e preces é algo que apenas posso chegar a vislumbrar, apesar de levar anos estudando o contexto. Para os forasteiros, o fenómeno resulta surpreendente, pois aúna tradição inventada com arcanos semi-ocultos no palimpsesto do folclore. 
O que sentem os rianxeiros quando escutam cantar Ondinhas venhem e vão é algo que só podemos explicar em termos de rito, religioso ou pagã, mas sempre devoto. É por isso que me interessou a história do Anxelo, tal vez certa, tal vez inventada pelo Emilo Álvarez Negreira (1926-2002), jornalista pontevedrês da saga dos Álvarez Limeses e por conseguinte, também dos Álvarez Blázquez.
Quisera pensar, por último, que o que se nos conta do Anxelo foi verdade e que houve uma parelha capaz de misturar sangue rianxeira e irlandesa, quiçá o coquetel genético mais primoroso da velha Europa. Sei lá!

P.S.: O trilho musical desta postagem poderia ser a versão da Rianxeira de os Chieftains, com certeza, uma ilustração que nem pintada.

Anxelo, el marinero que naufragó en Irlanda.


Yo no sé si ya les hablé a ustedes de Anxelo, el marinero de Rianxo que fue a Irlanda. No recuerdo si les conté algo de él, pero por si no fue así, tengo que decirles que Anxelo vive ahora tranquilamente en Irlanda, engordando cada día más, cada año que pasa unos kilos más de vida sedentaria.
Anxelo, cuando joven, por aquello de ver mundo, se metió en un bacaladero que ponía su proa rumbo a Terranova. El mar es una balsa de vino tinto para todo rapaz varudo, y Anxelo, con sus veinte años, apenas notó el galopar de las bravas, las azules yeguas del mar. El bacaladero hizo escala en un puerto irlandés, todo por orden del patrón, el cual permitió un día libre a la tripulación Anxelo echó un vistazo por el puerto y se quedó parado ante un letrero que decía: “The Black Cat”. Debajo del letrero había una puerta y al fondo un mostrador. Detrás del mostrador estaba una rapaza de trenzas rubias, de ojos glaucos que miraban al mar. Anxelo sin encomendarse a Dios ni al diablo entró en el establecimiento.
–¿What do you wishk? [sic] –preguntó la moza de las trenzas rubias con una voz que navegó por las venas del mozo hasta su corazón.
Si hay que beber, se bebe. Si hay que querer, se quiere; porque es viejo aquello de que en cada taberna un vaso y en cada puerto un amor. Y entre el beber y el querer, y los glauquísimos ojos y las trenzas rubísimas, se armó tal lio Anxelo, que ya no quiso saber nada del bacaladero ni de su patrón.
Al principio no le iba bien por que las palabras de la moza no las entendía, pero iba tirando con el idioma de las miradas y las caricias, hasta que un día aprendio a decir ¡adiós!
–¡God-bye![sic] –gritó alegremente desde la puerta de la taberna, y esa palabra con tanta dificultad pronunciada fue la que perdió, pues los padres concertaron rápidamente la boda. Y así fue como Anxelo, hijo de la villa marinera de Rianno, mozo de veinte años, con mucho que andar, naufragó en su primer viaje preso en las trenzas rubias de una sirena irlandesa.
Ahora, después de tantos años, acabo de recibir noticias suyas. Me las trajo su paisano el marinero Lampariñas, que en unas cuantas palabras me informó de que Anxelo, ya que sus suegros estaban viejos y cansados de aturar parroquianos, lo dejaron amo del negocio. Que como esto de tener hijos es algo así como coser y cantar, fueron viniendo a este nunca bien ponderado mundo rapaces y rapazas, ellos con el pelo negro de su padre y el habla gallega y ellas, con el cabello rubio y el decir irlandés. Pero Lampariñas me dijo algo que me conmovió: que Anxelo a veces se sienta al atardecer en una banqueta a la puerta de su taberna y suspira por su tierra. Que antes de despedirse de Lampariñas, le dijo: “Sólo pidoche una cousa, amigo Lampariñas, que no próximo viaxe que fagas me traigas un disco da “Rianxeira”.
Yo temo que Lampariñas no pueda volver a navegar, pues los años lo han dejado como un barco viejo. Por eso me permito poner aquí el siguiente
AVISO: Vosotros, los que navegáis por la costa de Irlanda, si algún día veis al anochecer a un hombre entrado en años, sentado a la puerta de la taberna «The Black Cat», mirando al mar, ese es Anxelo. El marinero de Rianjo que casó, tuvo mujer hermosa, fue feliz, pero que algunos días al anochecer sentía nostalgia de la tierra de Rianjo, donde nació, y contemplaba las innumerables olas del mar. Vosotros los que navegáis, si sabéis cantar, cantadle “La Rianxeira”, que el os lo agradecerá.

Emilio Álvarez Negreira
El pueblo gallego, 13/01/56

sábado, 5 de maio de 2018

nº 221 Uma carta de Antón Beiras.




Doctor A. Beiras

Oculista
Vigo
178-61

Sr. D. Alberte Casal.
Querido  amigo: Mirei ao teu recomendado Sr. Ramón Quintela Fisteos. Padece unha lesión no ollo dereito, consecuencia de un traumatismo (Leucoma aderente e iridociclitis) ou sea que ten inflamación crónica de tal ollo como consecuencia das lesións pasadas. Por esta sola causa ten que ser vixilado de cerca pois algunhas veces é necesario tomar determinacións serias, si se nota perigro para o outro ollo. Non é que sea necesario tomar tales determinación agora, sinon que debe ser vixilado periodicamente por si fixera falta.
Ademais as pestañas dese ollo, como consecuencia de unha operación que lle fixeron (operación ben feita) nácenlle tortas e enbisten ao medrar en contra do ollo e raspan nel facéndolle moito mal. Por eso poida que sexa perciso operar ese pálpabro para eliminar esta desviación e o mal que elo lle causa. De momento leva tratamento e xa o vixilaremos.
Unha aperta.

Esta carta apareceu no interior dum livro que acabo de comprar a um antiquário viguês. O exemplar em questão titula-se Encontros com a Galiza, do jornalista português Hugo Rocha (1907-1993) e nunca pensaria que ia vir acompanhado dum presente para mim tão valioso.
Os interlocutores da carta são o oftalmólogo Antón Beiras García (1915-1968) e o notário Alberte Casal Rivas (1921-2014). Ambos foram protagonista no nascimento da editorial Galáxia. O primeiro, que na sua juventude fora um Ultreya e membro das Mocidades Galeguistas, faz parte do conselho editorial da editora viguesa junto com Luís Viña Cortegoso, Ricardo Garcia Suárez, Emilio Álvarez Blázquez, Rufo Pérez González e Xosé Meixide González. O segundo, Alberte Casal, tem a sua notaria na rua Reconquista, a poucos metros do local de Galaxia. Na sua oficina assinaram-se os estatutos da editora e, sem qualquer lugar a dúvidas, o discreto notário deveu ser testemunha de conversas e discussões que nunca transcenderam. O curioso é que tendo um papel nada menor, Francisco Fernández del Riego omita o seu nome no opúsculo titulado A Xeración Galaxia, Ed. Galaxia, Vigo, 1996.

O interessante desta carta não é apenas as pessoas que intervêm, senão o fato de em 1961 um médico e um notário comunicarem-se em galego. Na altura, Antón Beiras andava a idear um aparelho corrector do estrabismo chamado vigoscópio e era já uma eminência no âmbito da medicina ocular. Era um intelectual de primeira divisão casado com a grande Antia Cal, proprietária e directora da escola Rosalia de Castro em Vigo, um centro à vanguarda pedagógica do nosso pais. Por certo, e isto não tem a ver com a missiva do Beiras –ou sim– resulta sintomático que havendo tantas mulheres extraordinárias nos arredores da editora, nenhuma fizera parte dos órgãos directivo e de redacção. Historicamente há aspectos nos que a esquerda e a direita, o galeguismo ou o espanholismo vão infelizmente de mãos dadas. 

sexta-feira, 23 de março de 2018

nº 220 A casa do Pintor.


A casa do Pintor.
Uma história quase verdadeira.

A casa do Pintor erguia-se na rua mais cêntrica da Cidade. Uma rua cheínha de baixos comerciais com vitrinas enormes, reclamo de sapatarias, fotógrafos e lojas de roupa. Mas o prédio no que morava o Pintor era estreito e vetusto, quiçá dos tempos em que os dinheiros da emigração fizeram dum pequeno burgo marinheiro a mais grande metrópole do Reino.
Com o papelinho na mão fui contando os números ímpares até chegarem ao portal indicado. Apertei o interfone e foi nesse mesmo instante que cai na conta de que não levava nada preparado, nada razoável que lhe dizer à pessoa que falava desde o outro lado.

-Quem é? inquiriu uma voz feminina.
-Sou o Mário, está o Pintor?

Para a minha surpresa o automatismo ativou-se de imediato sem que mediara mais explicação. Uns segundos mais tarde partilhava mesa redonda com o meu admirado pintor, um velhote adorável de cabelos brancos baixo um boina puída pelo uso quase perpétuo.

-E tu a que te dedicas?
-Sou músico e estudo na Universidade.
-Pois ainda bem que és músico, senão quanto tempinho perdido, meu neno!

Passaram vários minutos dedicados pelo Pintor a me interrogar sobre as minhas afeições, a minha idade, a minha origem... até chegarem a pergunta que deveria ter sido -e não foi- a primeira:

-Então, por que você veio onda mim?
-Conheço muito bem a sua obra e agora queria conhece-lo a voçê. Enquanto nascia a resposta e a escutava tal e como saia dos meus lábios, percebia bem às claras o esquisita que soava. Mas, curiosamente, o Pintor pareceu gostar imenso do meu barroquismo durante todo o que levávamos de conversa.

A casa na que me encontrava estava decorada com sumo gosto, móveis de carvalho com linhas art nouveau muito sofisticadas, papel pintado com pássaros e motivos florais nas paredes e vários vasos com margaridas de longo talho sobre tapetes de croché. Quando a mulher do Pintor nos serviu um café e vi o seu rosto cor-de-rosa moldurado com cabelos brancos, o seu avental e a travessa de prata, pareceu-me estar ante Mrs. Hudson no 221B de Baker Street.
Foi depois de admirar alguns quadros magníficos pendurados com aparente desordem nos vãos abertos entre o mobiliário, que o Pintor colocou-me a mão no ombreiro e disse-me:

–Oi, tu não conheces a minha Lolinha?
–Acho que não, contestei, sem saber de que caráfio me estava a falar.
–Anda, pois vem que cha apresento.

Abriu uma porta e penetramos num quarto interior iluminado com a escassa claridade que penetrava por uma janela translúcida. Os meus olhos foram devagarinho afazendo-se a aquela ténue luz que me permitia perceber vultos apenas intuídos. A minha atenção concentrou-se imediatamente sobre um corpo que jazia sobre a cama. Achinei os olhos até adivinhar uma silueta, ficando paralisado ao compreender que se tratava duma mulher nua, deitada de costas, formando com os seus braços e pernas uma espécie de homem de Vitrúbio de longos cabelos. Então o Pintor se achegou a mesa de cabeceira e acendeu uma lâmpada que iluminou a estância dum vermelho prostibular.
Percebi, finalmente, que aquele vulto sobre o cobertor era uma boneca insuflável de cabelos loiros, olhos apestanados e um contínuo O nos seus beiços.

–Linda, não sim? É cuspidinha a Brigitte Bardot.
-Pois tem-che um ar, sim, disse sem vontade, ainda que o pareça, de ser irónico. 

Botamos algum tempo mais contemplando aquela bóia sexual, comentando a sua beleza, a sua paciência no posado e até a finura do seu cútis.

Depois de conhecer a Lolinha saudei a patroa da casa, dei uma aperta ao Pintor e sai esqueiras abaixo até o pé da rua, meditando o que se acontecera e compondo na minha cabeça um relato coerente para contar algum dia. Mas nunca até agora contei, quiçá porque aos poucos meses o Pintor morreu e me parecia um assunto demasiado privado para andar espalhando.

Quando a morte ocorreu, o maestro estava a trabalhar numa série de quadros figurativos, uma última etapa cheia de cor e pinceladas de grossos traços. A Junta do Reino acordou fazer uma exposição que amostrara o material, algumas obras terminadas e outras simples esboços. Acheguei-me até a sala e caminhei pelos seus corredores, saudoso do Pintor com o que apenas comparti uma tarde de conversa. 

Antes de deixar o local não pude reprimir um sorriso ao ver o retrato duma moça loira com um eterno O entre os seus lábios.
    

domingo, 11 de março de 2018

nº 219 Pilar Castillo, pianista. Alguns apontamentos biográficos. I



Esta semana comprei a partitura de Maruxiña da compositora e pianista corunhesa Pilar Castillo Sánchez (1892-1952). Não sou um colecionista, nem acostumo a comprar algo que sei que posso consultar em linha nos repositórios das bibliotecas públicas. Mas eu queria ter esta partitura pelo seu contexto histórico, por ser uma das poucas que existem com texto de Pondal e por estar composta por uma galega.
Como sempre que me achego a um texto musical teve o impulso de saber mais, quem era Pilar, qual o seu papel no contexto musical galego da primeira metade do século XX. Para a minha surpresa, as biografias que pude ler em rede são confusas, com comentários que fazem da vida de Pilar Castillo uma personagem quase misteriosa. Alguma biografia como a que aparece no Album de Mulheres do Consello da Cultura está datada em 2007 e dez anos são muitos no estado atual de investigação na música galega. E por isto que me atrevo a pôr nesta postagem algumas questões que para mim são importantes, tal vez à espera duma monografia sobre Pilar Castillo e a sua alambicada rede familiar.

1º Uma das questões mais curiosas é a discrepância sobre o seu ano e lugar de nascimento e óbito. No Álbum de Mulleres dá-se como ano da morte 1952 e na Wikipedia 1942, ignorando-se em ambos casos o lugar do falecimento. Este dato resulta singelo de comprovar, chega com pedir um certificado de defunção.
Segundo este certificado [ver] Pilar Castillo Sánchez nasceu o 10 de março de 1892 e morreu o 31 de junho de 1952, no seu andar da rua Fontán, nº 6, 1º esq. a consequência duma hemorrágea central consecutiva a hipertensión nefrógena. Não sei nada de medicina, mas soa a que foi algo renal.

O ano do seu nascimento merece um comentário. Tenho a impressão de que a data de 1895 que normalmente se maneja obedece a uma manipulação que parte da própria família da pianista. No jornal El Eco de Galicia do 23 de abril de 1913 aparece um artigo titulado "Pila Castillo. Maruxiña." Nele, o autor da resenha diz: «Nuestra insigne y genial pianista Pilar Castillo, verdadero fenómeno de precocidad musical, nos ha dado una grata sorpresa, ofreciéndonos el libreto de su celebrada composición Maruxiña [...] No podemos resistirnos al deseo de transcribir aquí la sucinta nota biográfica con que comienza el interesante folleto:
"Pilar Castillo abrió sus ojos á la luz del mundo en la Coruña, el 8 de Mayo de 1895 [...]»
Numa Galiza onde trunfa o menino Pepito Arriola e está nascendo o fenómeno Nolita Pereira, tal vez seja puro marketing mentir na idade de Pilita Castillo, conhecendo o valor que a imprensa e o público dá à precocidade. Em qualquer caso quando os concertos de Niza em 1912, a imprensa francesa falava duma moça galega de 19 anos, a sua idade real e a que com certeza apareceria no seu passaporte.
Aguardando a que me chegue do registo a ata de nascimento da nossa compositora –demora muito por culpa da folga nos julgados– há um dado mais para acreditar em 1892 como data certa de nascimento. Num padrão de 1899 [fig. 1] a família Castillo Sánchez vive na rua corunhesa de Los Olmos nº 25, a Corunha. Segundo o padrão, cujos registos etários às vezes são aproximativos, Pilar tem 8 anos. 

Fig. 1 Padrão da cidade da Corunha de 1899

Enfim, quando tenhamos a certificação de nascimento fazer-se-à público.

2º E o acostumado nos artigos sobre Pilar Castillo dizer que o seu primeiro professor foi Canuto Berea. Isto é falso já que este honor recai na mãe de Pilar, Dona Salvadora Sánchez, luguesa nascida ca. de 1867. Em 1885 termina os estudos de «maestra superior de instrução primária» com nota de sobresaliente em todas as matérias. Casa com Enrique Castillo Basoa em janeiro de 1888. Opta a professora de piano e desenho na normal de a Corunha, mas acho que nunca chegou a ocupar nenhuma destas cadeiras. O que si fez e dar aulas na sua casa do zona antiga corunhesa. As suas pupilas iam depois a examinar-se a Sociedad de Amigos del Pais de Santiago de Compostela e ao rematar esta etapa viajavam a Madrid, em muitos casos bolsista da câmara municipal ou da a deputação. Isto aconteceu com as suas filhas. Dora recebeu vários prémios fim de curso na sociedade compostelã. Na imprensa aparece o dado de que Pilar também foi aluna dos Amigos del Pais mas não encontrei o seu nome entre as matriculadas ou premiadas. O certo é que às duas irmãs e Dona Salvadora viajam em 1910 a Madrid, aprovando vários cursos numa só convocatória.

Maruxiña é uma das poucas canções compostas sobre um poema de Pondal. Esta é a razão de que fosse utilizada nos atos de celebração do centenário do bate em 1935. Mas a partitura foi composta e impressa muito antes. Em 1910 já se fala de Pilar Castillo como pianista e compositora. A estética das duas partituras que conservamos dela, Maruxiña e Durme são até um bocadinho vintage para princípios do século XX. Na minha opinião ambas foram publicadas em 1912, ano em que são doadas à Academia Galega da Língua. Em 1913 há uma solicitude de Pilar à câmara municipal de a Corunha para que lhe compre uns exemplares.
Outro fato importante é que os desenhos da capa foram feitos pelo pai de Pilar, Don Enrique Castillo Basoa (15/08/1860 Comillas, Santander; ¿/06/1924 Corunha) de profissão projetista maior de obras públicas e um dos autores de muitos dos desenhos a tinta de monumentos corunheses incluídos em enciclopédias como a Espasa, na imprensa ou nos boletins de diferentes instituições.
As partituras estão dedicadas o que nos leva a pensar que tal vez houve mecenato. Maruxiña foi dedicada a Leonor Centeno, casada com o industrial Juan Sánchez López, dono da fábrica de tijolo de São Diego na Corunha. Deles comenta a imprensa galega:
«[...] el rico sportman D. Juan Sánchez y su ilustrada y virtuosa señora, Leonor Centeno, distínguidísima dama de Buenos Aires, que habla el francés, el inglés y el alemán, como su lengua nativa; traen como chauffeur de su magnífico auto a un joven de 20 años que lleva a su servicio cuatro» El Correo gallego, 20 de agosto de 1908
Semelha evidente que eram as pessoas indicadas para financiar a impressão das partituras.
Durme está dedicada a Concepción Mesa Ramos, Concha Mesa, cantante lírica filha de Juan Mesa, abastado industrial corunhês cuja biografia resulta imprescindível na história económica herculina dos primórdios do século XX. Será por dinheiro!

4º A rede familiar dos Castillo Sánchez também resulta muito interessante. Dora Castillo casou o 12 de outubro de 1914 com Fernando Martínez Morás, catedrático de comércio e filho de Adolfo Martínez Salazar. Fernando foi membro numerário da Academia Galega da Língua e presidente da Sociedad Filarmónica da Corunha. Dora era, então, cunhada da grande pedagoga María Barbeito, casada com Juan Martínez Morás. Em 1938, quando Fernando vinha de cobrir uma informação periodística como correspondente de guerra de La Voz de Galicia teve um acidente nos montes de Leão. Num primeiro instante não parecia grave, mas umas horas depois morria a consequência dum derrame cerebral. 
Mesmo não havendo ligação familiar, Pilar Castillo tocou muito como pianista acompanhante da soprano Eloisa de la Fuente, vizinha sua e tal vez aluna da mãe. Esta mulher casou em 1918 com o pianista santiaguês Jesús Brage Villar. Fruto deste casal nasceu Luisa Brage de la Fuente que casaria com Ramón Ballester Vives, diretor de entre moitas outras bandas da santiaguesa do Regimiento de Infantería «Zaragoza».

5º Vários.
a) Pilar Castillo, além de concertista e compositora, foi uma notável pianista acompanhante. Segundo se recolhe em vários artigos de imprensa é muito possível que acompanhasse ao próprio Manuel Quiroga em 1911, num concerto organizada pela Sociedad Filarmónica da Corunha.
b) Depois da sua gira francesa Pilar esteve um tempo em Barcelona onde chegou a tocar no Palau da Música em 11 de junho de 1912. Eis o concerto que deu, um exemplo do seu reportório habitual.

1ª parte: Prelúdio e fuga em mi menor Bach-Liszt; «Fuegos fatuos» y «Mazeppa», Liszt.
2ª parte: «Sonata» num. 21, op. 53. Beethoven.
3ª parte: «Triana», Albéniz; «Les jeux d'eaux á la Villa d'Este», «Saint Francois de Paule marchant sur les flots», Liszt: «Obertura de Tanhauser», Wagner-Liszt. Fonte La Vanguardia.
Como se pode apreciar um reportório exigente e profusamente lisztiano.

c) Em 1926 a Sociedad Filarmónica convoca o prémio Francisco Ponte y Blanco, em memória do que fora presidente da entidade filomusical. Estava dotado com 500 pesetas e premiava ao autor duma Sonata Galega. O jurado era presidido pelo diretor do conservatório madrileno Antonio Fernández Bordás e fazia parte do mesmo Conrado del Campo. O primeiro ganhador foi o burgalês Antonio José, fuzilado pelo exército de Franco no monte de Estépar. É muito provável que Pilar Castillo fizera a estreia absoluta desta obra no Teatro Rosalia da Corunha o 23 de março de 1927, uns dias depois de cumprir 35 anos. Em qualquer caso, paga a pena escoitar a Sonata de Antonio José, na minha opinião uma das melhores obras para piano compostas jamais com temática galega.

Por agora é tudo, mas prometo continuar. 

Apêndice I: Dossier gráfico:

Pilar Castillo Sánchez
La Ilustració catalana, 20/04/1912


Pilar Castillo Sánchez
Heraldo de Madrid 24/05/1911

Pilar Castillo, Eloisa de la Fuente e Honoria Goica
Vida Gallega, nº 82 20/02/1917

Salvadora Castillo
Vida Gallega, nº 23 15/07/1910 

Apêndice II:

O autor da letra de Durme é Bernardo Bermúdez Jambrina (1887-1918), ator e diretor da Escuela Regional de Declamación. A amizade de Pilar e Bernardo vinha de velho já que de 1904 são os seguintes versos:

A la precoz e inspirada compositora
Pilita Castillo
----

De la vida los pasos primeros
tranquila vas dando,
sin sentir amarguras ni penas
riyendo, gozando.

Tu recorres del mundo el sendero
sembrado de flores,
donde están prodigadas las dichas
triunfos y honores.

Yo recorro la senda escabrosa
sembrada de abrojos,
donde están las penas
desdichas y enojos.

 Tu en la frente brillante, ostentando
el sello explendente
de los genios, la vida comienzas
tranquila y sonriente.

Yo, llevando conmigo del duelo
el signo pesado,
aunque joven, terminó la vida,
herido y cansado.

Sigue recto el sendero, que arriba
te espera la gloria.
¡Ay! feliz del que alcanza la palma
cantando victoria.

Sigue, sigue, y no escuches mis quejas.
El triunfo conquista
y corone el laurel de los genios
á tu alma de artista.

B. Bermúdez Jambrina.
La Coruña, 1904.
Publicado em Revista Gallega. nº 534

quarta-feira, 21 de fevereiro de 2018

n° 218 O pano da Pimpinela.


Esta semana o meu cole excursionou à casa museu de Rosália de Castro em Padrão, espaço que visitei muitas vezes e que considero um desses lugares sagrados que todo bom galego deveria visitar. Gostaria muito de ter demorado mais tempo com os pequenos para lhes contar o muito que para mim significam algumas das peças expostas, como o retrato de Rosália de Castro de Modesto Brocos, pintor e escritor a quem tanto admiro.
Entre os objetos mais emotivos tanto para mim como para o resto d@s rianxeiro@s está um pano bordado que à atriz Maruxa Villanueva levou posto na estreia de Os velhos não deveram de namorar-se. Ela mesma conta a história da sua feitura:

«Mirade. Castelao díxonos que comprásemos un pedazo de tela negra, que fose seda ou cousa semellante; era un triángulo, o que é un mantón, e tendémolo nunha mesa; compramos tamén varios cachos de paño militar, de moitas cores, sobre todo encarnado, amarelo, verde, non recordo que máis... [...] Entón o señor Castelao ía facendo os trisquiños e colocándoos, debuxando os rosetós, e dona Virxinia hilvanábaos: por último, Maruja Iniesta coseunos a máquina, un por un, entusiasmada, a toda velocidade, con ese nervio que ela ten» POCIÑA, Andrés &; LÓPEZ, Aurora Maruxa Villanueva (Hércules ed.; s.l) p.77

O mais interessante para @s rianxeir@s está umas linhas mais abaixo do livro de Pociña e López, onde Maruxa expressa o seu desejo a respeito da futura localização do pano:

«O mantón doneino á casa museo de Rosalía. Pero espero que cando fagan o Museo de Castelao o leven alí, como corresponde. Xa lle lo teño dito ós membros do Patronato Rosalía de Castro. Alí, no Museo de Castelao, é onde lle corresponde estar, xa que se trata dunha obra feita por el. E penso que debe estar exposto, porque é unha pintura máis del, un cuadro feito de trapo, ¿non si?» Idem.

Suponho que se alguma vez há um museu dedicado a Castelao, com certeza que este estará localizado na casa dos Castelao, na rua de abaixo rianxeira, essa milha de ouro das letras galegas da que tão orgulhosos nos sentimos os que aqui vivemos. Assim que não esqueçamos o desejo da grande Maruxa Villanueva, por se os astros se aliam e algum dia habemus museu .

Foto: Covadonga Rodriguez.